Wednesday, October 7, 2015

Las emergencias climáticas no justifican la ingeniería del clima (Traducción)


Por Jana Sillmann, Timothy M. Lenton, Anders Levermann, Konrad Ott, Mike Hulme, François Benduhn y Joshua B. Horton


Publicado en Nature Climate Change, Vol 5, April 2015
Traducido por Oscar A. Escobar
Octubre 7, 2015 Florida USA - Gt


Las propuestas actuales de ingeniería climática no están próximas a abordar la naturaleza compleja y controversial de las ‘emergencias climáticas’ concebibles que resulten de las emisiones de gases de efecto invernadero no reducidas.

  

Seguir con el comportamiento habitual con respecto a las emisiones de gases de efecto invernadero aumentará la probabilidad de los cambios climáticos ‘peligrosos’. En respuesta a este riesgo, Crutzen1 argumentó en el 2006 que un mundo 5oC más cálido probablemente tendrá consecuencias catastróficas y que la única salida podría ser la ingeniería del clima de la Tierra mediante la inyección de aerosoles en la estratosfera. La posibilidad de una ‘emergencia climática’ en el futuro se ha utilizado posteriormente para justificar la investigación sobre la ingeniería climática2 -la modificación deliberada del clima de la Tierra. Con el tiempo, el encuadre de emergencia ha evolucionado hasta convertirse en un argumento central del por qué debemos considerar investigar técnicas de gestión de la radiación solar (SRM por sus siglas en inglés), que reducen la cantidad de luz absorbida en la superficie de la Tierra. Pero el caso de que si la SRM posiblemente pueda prevenir o contrarrestar una emergencia climática plantea la cuestión más fundamental de lo que en realidad una emergencia climática es.


Los puntos de inflexión

El pasar un punto de inflexión en el sistema de la Tierra a menudo se ha utilizado como un ejemplo de una emergencia climática potencial2. Se han identificado varios elementos de inflexión ‘políticamente relevantes’ que posiblemente podrían ser abatidos por las actividades antropogénicas en este siglo3. Entre ellos se encuentran la circulación termohalina del Atlántico, la capa de hielo de la Antártida Occidental, la selva amazónica y el monzón de África Occidental4. Pero si la intervención SRM en realidad podría prevenir estos elementos de inflexión, o contrarrestar la inflexión que estaba ya en marcha, depende de: (1) su previsibilidad, (2) la escala de tiempo de inflexión y (3) su reversibilidad. Una respuesta proactiva de ‘emergencia’ sólo es concebible si un punto de inflexión se puede pronosticar por adelantado de manera convincente. Aunque se han encontrado señales de alerta temprana para algunos puntos de inflexión4, los métodos no pronostican con precisión el momento de la inflexión, y sólo funcionan si un sistema es forzado lentamente en relación con la escala de tiempo interna de su dinámica 4-6. Bajo el cambio climático relativamente rápido, esto puede impedir que los sistemas ‘lentos’, como los de las capas de hielo, la circulación oceánica o los grandes biomas forestales den una señal de advertencia temprana fiable sobre una inflexión que se acerca. Esto restringe a la ingeniería climática para ser una respuesta reactiva a la inflexión que ya está en marcha.

Los elementos de inflexión 'lentos' como las capas de hielo7,8 o las selvas del Amazonas9,10 tienden a exhibir histéresis y un alto grado de irreversibilidad. También tienden a un retraso de forzamiento climático de tal manera que cuando se percibe la inflexión, su estado original puede haber perdido su estabilidad mucho tiempo atrás. Esto significa que es probable que sea necesaria la ingeniería climática excesiva - es decir, el exceso de enfriamiento del planeta - para recuperar su estado original (y aun así puede que no funcione). La acumulación constante de la consecuencias de la inflexión lenta tampoco es un detonante obvio para una respuesta 'de emergencia' rápida. En particular, la evidencia sugiere11 que la capa de hielo de la Antártida Occidental atravesó el punto de inflexión empujada por el calentamiento oceánico durante los últimos 20 años, aun así hasta el momento todavía no ha sido declarada una emergencia climática. Si lo fuera, no es probable que la SRM sea capaz de revertir la descarga de hielo de la Antártida Occidental.

Los elementos de inflexión ‘rápidos’ que podrían provocar una situación de ‘emergencia’, como un cambio abrupto en un monzón, generalmente están relacionados con los cambios regionales en el clima. Debido a que la SRM, mediante la inyección de aerosoles estratosféricos, por ejemplo, tiene efectos sobre una escala mucho mayor, no es una respuesta obvia a una emergencia regional y, debido a las respuestas hidrológicas espacialmente heterogéneas, puede suponer más una amenaza adicional que ofrecer un remedio12.

Por lo tanto, el potencial de la SRM para responder efectivamente a ‘emergencias’ de puntos de inflexión está muy restringido. Incluso si hubiera un caso en el que podría ser una respuesta lógica, existe un problema al final: las decisiones sobre la cantidad de SRM a implementar tendrían que basarse en experimentos hechos con los mismos modelos climáticos globales que en primer lugar fracasaron en predecir la ocurrencia del punto de inflexión. Los modelos por definición serían insuficientemente sensibles al forzamiento climático, y por lo tanto corren el riesgo de recomendar una intervención excesiva de SRM.


Los eventos extremos

Otra categoría de emergencias climáticas potenciales es la de las condiciones del tiempo y clima extremo13, por ejemplo las súper tormentas, las olas de calor, las sequías o inundaciones. Estos eventos extremos podrían afectar regiones enteras a lo largo de años a décadas, y su impacto puede extenderse a lo largo de las cadenas globales de suministros económicos14. La última década ha sido testigo de una serie de severas condiciones de tiempo extremas15, y de acuerdo con los escenarios más recientes del cambio climático en el futuro incluso son probables los fenómenos extremos más frecuentes e intensos16. Sin embargo, aún no queda claro si la disminución de la temperatura media global por SRM puede reducir el número e intensidad de los eventos extremos debido a los patrones regionales distintos asociados con los cambios de temperatura y precipitación17.



Las consecuencias devastadoras para la propiedad y las vidas humanas del Tifón Haiyan que golpeó el sudeste de Asia, y en particular a las Filipinas, a principios de noviembre del 2013.  Foto de IMAGEGALLERY2 / ALAMY


Incluso aún más, la atribución de los fenómenos meteorológicos extremos a causas físicas específicas es desafiante. La cuestión sobre si un evento extremo en particular es causado por la influencia de los seres humanos o se debe a la variabilidad

natural18 es fundamental para la percepción pública de la SRM como posible respuesta a una emergencia. Aunque ha habido avances en la detección y atribución de algunos eventos climáticos extremos19, para muchos tipos de eventos extremos seguirá siendo difícil distinguir entre la señal y el ruido (por ejemplo, las tormentas y las inundaciones), debido a las limitadas observaciones y la capacidad insuficiente de los modelos climáticos para simular estos eventos20. Por lo tanto, si la SRM se implementara en algún momento, los costos y el tiempo requeridos para demostrar más allá de toda duda razonable que la SRM previno y redujo la ocurrencia y magnitud de los eventos extremos, serían muy altos, si no imposibles. Por otro lado, si un determinado evento climático extremo de alto impacto ocurre después de una intervención de SRM, sería difícil de determinar si la SRM lo causó.

Las consecuencias de cualquier evento extremo, como el tifón Haiyan, el huracán Sandy, o la ola de calor de Rusia del 2010, pueden ser vistas como una emergencia en sí. Pero ningún caso único es razón suficiente para declarar una emergencia climática global, ya sea atribuido al cambio climático antropogénico o no. Es la interacción global de este tipo de eventos con factores socio-económicos y políticos, entre los elementos del poder y de la percepción, la que eventualmente pudiera determinar su designación como emergencias climáticas globales. En este contexto de considerable complejidad, las decisiones sobre la implementación de SRM sólo pueden hacerse dentro de un contexto mucho más amplio del que se puede diagnosticar por medio de las ciencias naturales por sí solas.


Emergencia socio-económica

Las dinámicas socio-económicas añaden una nueva dimensión de complejidad al problema de emergencias climáticas. Mientras que una emergencia climática puramente ambiental no podría ni siquiera tener efectos socioeconómicos detectables, un evento considerado como una emergencia climática socioeconómica podría basarse en muy pocas observaciones ambientales tangibles. Por ejemplo, a través de complejas cadenas globales de suministros, los efectos de los fenómenos meteorológicos locales extremos podrían extenderse rapidamente14 y tener impactos globales sobre variables socioeconómicas críticas tales como los precios de los alimentos, los precios de los productos básicos, los flujos del comercio y la migración. Una cascada de tales daños podría llevar a una situación de emergencia socio-económica más general. De hecho, la percepción de un solo evento extremo como una amenaza potencial para una región estratégica podría en sí conducir a una inestabilidad política considerable.

En este y cualquier sentido, una emergencia sólo puede ser 'declarada' en lugar de ser ‘descubierta’. El que un fenómeno dado sea considerado como una emergencia en última instancia se basa en los entendimientos sociales compartidos de lo que constituye una emergencia y cuando es apropiado y legítimo declarar una19. Las emergencias no son simplemente hechos puros, sino una combinación de hechos y valores, percepciones e intereses. Este carácter socio-político de una emergencia climática en última instancia conduce a una serie de cuestiones críticas21, como quien será afectado, a qué escala, y quién está autorizado para declarar la emergencia.

Encima de esta complicación, una pregunta científica fundamental sigue siendo: ¿puede la SRM contrarrestar la raíz climática de una emergencia socio-económica? La evidencia sugiere que no, ya que es difícil imaginar cómo la SRM podría utilizarse eficazmente para hacer frente a, por ejemplo, las interrupciones en las cadenas globales de suministros o los brotes de descontento social. En cambio, las intervenciones de SRM es probable que resulten en cambios en los patrones de clima regional22, y éstas en sí mismas conllevarán implicaciones socio-económicas y políticas desde regionales hasta mundiales. Aún más, las señales de alerta temprana para estos puntos de inflexión social son aún más difíciles de determinar23.


Cuestiones éticas y políticas

Puede que no sea posible reconocer una emergencia climática antes de que tome la forma de una emergencia socio-económica y política declarada, para las cuales la SRM parece ser obviamente no-adecuada como remedio. Debido a que las emergencias son combinaciones de hechos y valores, pueden ser explotadas por estrategias políticas. Pueden también, al igual que los escándalos, ser provocadas por los medios de comunicación o por los políticos. La declaración de una situación de emergencia es en última instancia un acto político, y por lo tanto, inevitablemente, será utilizada con fines políticos.

Por definición, declarar una emergencia invoca un estado de excepción que conlleva muchos riesgos inherentes24: la suspensión de la gobernabilidad normal, el uso de la retórica coercitiva, las llamadas a tomar ‘medidas desesperadas', pensamiento y deliberación sin profundidad, e incluso la militarización. Por definición, las situaciones de emergencia son extraordinarias y excepcionales. Declarar una emergencia se convierte en un acto de alto significación moral y político, ya que sustituye el marco de la política ordinaria con uno de política extraordinaria25. En los casos de emergencias humanitarias, por ejemplo, los ejércitos extranjeros pueden ser autorizados a operar dentro del territorio de un país. En los casos de las enfermedades epidémicas, las libertades civiles pueden ser restringidas. Si estas violaciones potenciales de los principios del derecho internacional han de ser controladas, entonces tenemos que evitar declaraciones casuales de emergencias climáticas, incluso si son con la mejor de las intenciones. Además, si la SRM se concibe y se declara como un ataque preventivo contra futuras emergencias putativas, la analogía con la guerra preventiva es difícil de evitar. La narrativa de la emergencia climática como un argumento a favor de la implementación de SRM, por tanto, debe ser constantemente analizada, sobre todo cuando se declara que tiene fin científico. Existen muchos ejemplos trágicos donde la política normal se ha suspendido en nombre de la ciencia y la ‘evidencia objetiva’.



No es rescate de emergencia

El manejo de la radiación solar puede permitir el control de una de las características del sistema climático, por ejemplo, la temperatura media global. Al mismo tiempo cambia muchas otras características del sistema. Aunque una clase específica de eventos climáticos extremos podría potencialmente reducirse con la SRM, no queda completamente claro si la SRM aumenta o disminuye las otras categorías de fenómenos meteorológicos extremos, tales como los relacionados con la dinámica de la corriente en chorro (jet-stream) o los sistemas monzónicos. En la actualidad, nuestros modelos y técnicas son insuficientes para predecir los puntos de inflexión de los subsistemas del clima, y ​​estos sistemas son lo suficientemente complejos como para evitar la reparación-inducida por el hombre después de producirse la inflexión. En consecuencia, uno puede preguntarse si es siquiera posible prevenir una emergencia climática mediante la SRM, a menos de que sea declarada de forma preventiva basándose únicamente en las emisiones de gases de efecto invernadero no mitigadas. En este caso, se tendrían que asumir una cantidad sin precedentes de riesgos sin saber en realidad que situaciones de emergencia serían evitadas o incluso provocadas.

El peligro de declarar una emergencia climática se agrava aún más si tenemos en cuenta los intereses políticos en juego. Las emergencias de ninguna manera son simples sucesos geofísicos, sino más bien el resultado de las interacciones altamente complejas entre el medio ambiente natural, los intereses políticos y las normas sociales. En el contexto de la considerable incertidumbre científica -y por lo tanto, las múltiples interpretaciones posibles de resultados científicos y argumentos- las emergencias climáticas serán declaradas por motivos principalmente políticos. Esta interconexión entre la incertidumbre científica y el oportunismo político debe ser una advertencia contra la implementación de la SRM como una medida de emergencia climática, una conclusión a la que hemos llegado en base a argumentos científicos sólidos, la buena gobernanza y principios éticos.



Jana Sillmann 1*, Timothy M. Lenton2 ,  Anders Levermann3,4 , Konrad Ott5 , Mike Hulme6 , François Benduhn7  and Joshua B. Horton8 are at the 1Center for International Climate and Environmental research — Oslo, Pb. 1129 Blindern, 0318 Oslo, Norway. 2Earth System Science, College of Life and Environmental Sciences, University of Exeter, Laver Building (Level 7), North Parks Road, Exeter EX4 4QE, UK. 3Potsdam Institute for Climate Impact Research, Telegraphenberg A3, 14473 Potsdam, Germany. 4Institute for Physics and Astronomy, Potsdam University, Campus Golm, Haus 28, Karl-Liebknecht-Strasse 24/25, 14476 Potsdam-Golm, Germany. 5Faculty of Arts and Humanities, Kiel University, Leibnizstrasse 6, 24118 Kiel, Germany. 6Department of Geography, King’s College London, Strand, London WC2R 2LS, UK. 7Institute for Advanced Sustainability Studies, Berliner Strasse 130, 14467 Potsdam, Germany. 8Harvard Kennedy School, 79 John F. Kennedy Street, Box 117, Cambridge, Massachusetts 02138, USA


*e-mail:  jana.sillmann@cicero.oslo.no


Referencias
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2. Geoengineering the Climate: Science, Governance, and Uncertainty
(Thee Royal Society, 2009).
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 (Novim, 2009); http://arxiv.org/pdf/0907.5140
14. Levermann, A. Nature 506, 27–29 (2014).
15. Coumou, D. & Rahmsdorf, S. Nature Clim. Change 2, 491–496 (2012).
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19. Explaining Extreme Events of 2012 from a Climate Perspective (eds Peterson, T. C., Hoerling, M. P., Stott, P. A. & Herring, S.) Bull. Am. Meteorol. Soc. 94, S1–S74 (2013).
20. Hulme, M. Progr. Phys. Geogr. 38, 499–511 (2014).
21. Hulme, M. Can Science Fix Climate Change? A Case Against Climate Engineering
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22. Ricke, K. L., Granger Morgan, M. & Allen, M. R. Nature Geosci. 3, 537–541 (2010).
23. Bentley, R. A. et al. Frontiers Environ. Sci. 2, 35 (2014).
24. Calhoun, C. Can. Rev. Sociol. 41, 373–395 (2008).
25. Markusson, N., Ginn, F., Ghaleigh, N. S. & Scott, V. WIREs Clim. Change 5, 281–290 (2013).



Reconocimientos (sin traducir)

The ground for this Commentary was laid during a session on ‘Climate emergency: Science, framing, and politics’, which was organized by J.S., F.B. and J.B.H. as part of the Climate Engineering Conference 2014 in Berlin (http://www.ce-conference.org). e authors thank all the speakers for their presentations and discussion. T.M.L. and A.L. were supported by the European Union Seventh Framework programme FP7/2007-2013 under grant agreement no. 603864 (HELIX). T.M.L. is further supported by a Royal Society Wolfson Research Merit Award.
Author contributions
J.S. initiated and structured this Commentary. All authors contributed to the content and writing.


Extraído Septiembre 30, 2015 de Academia.edu vía Mike Hulme
Climate emergencies do not justify engineering the climate
https://www.academia.edu/11682369/Climate_emergencies_do_not_justify_engineering_the_climate
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